Lo que se da a los niños

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Por Bárbara Lejtik

LO QUE SE LES DE A LOS NIÑOS, LOS NIÑOS DARAN A LA SOCIEDAD. KARL A. MENNINGER.
El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre el niño que vive en él y que le hará mucha falta. Pablo Neruda

En la víspera del día del niño mal haría en no hablar de uno de los temas que más me puede llegar a apasionar, Los Niños!

Con todo y que no soy la más fanática de “Los días de”, no puedo dejar de reconocer que al menos este día si deberíamos de celebrarlo mucho más que un solo día al año.

Los Niños (quiero aclarar desde el principio que si escribo Los Niños es por usar el modo genérico, pero que en todas las ocasiones me refiero a los niños y a las niñas obviamente).
Bueno, como decía, los Niños son por mucho lo más maravilloso que camina sobre la superficie de este planeta que llamamos tierra.

Los niños son genuinos, espontaneos, auténticos, los niños son fantásticos, deambulan por el mundo siempre con una idea en la cabeza, sea cual sea su procedencia, edad, genero, religión etc. Los niños llenan de alegría nuestra vida.

Yo tengo la enorme dicha de convivir todos los días con tres excelentes especímenes de esta especie que les comento, y gracias a eso tengo trato con muchos otros niños, sus amigos, primos, y compañeros de escuela, todos los días tengo la oportunidad de escuchar risas, ideas, ocurrencias, dudas, cuestionamientos, y todo eso me hace aterrizar, todo eso me hace detener el tiempo y tener la oportunidad de tener que ponerme en sus zapatos y pensar como si fuera niña para poderlos entender, y eso si que es una grandísima bendición, porque si no fuera así, estoy segura de que sería mucho menos feliz, sería mucho más neurótica y agresiva, tener que frenar tu ritmo y re programar tu mente a su edad te da la oportunidad de entender mucho mejor la vida.

Lo que me preocupa mucho es como los tratamos, como los estamos educando, como les respondemos nosotros como padres y como guias, me preocupa mucho que nos proyectemos en ellos y que estemos obsesionados por hacerlos competir, por querer que sean los mejores únicamente para curar nuestros traumas y complejos.

Los niños se merecen ser niños, se merecen jugar, sentirse aceptados como son, se merecen no tener que demostrarnos todo el tiempo que son los numero 1, se merecen ser lo más importante en nuestras vidas aun sin medallas ni premios, deberíamos ser mucho más sensibles a ellos y entender que ellos no son nuestra continuación, que ellos tienen su propia historia, su propio destino, sus propios gustos, sus propios intereses, y muchas veces nosotros vivimos obsesionados por convertirlos en lo que nos hubiese gustado ser.

Lo que si tenemos que hacer es aprender de ellos, es copiar su sentido del humor sencillo, su razonamiento básico, su memoria noble, su perdón inmediato, su sonrisa automática, su disponibilidad para jugar y amar.

Los niños son lo más noble y luminoso que hay en el mundo, perdonan en segundos, olvidan lo malo, recuerdan siempre los buenos momentos, aman incondicionalmente, sonríen aun sin provocación, comen dulces y son felices, juegan todo el día sin cansarse, creen en Dios y jamás dudan de la justicia divina.

¿No se merecen los niños que los respetemos?, ¿Qué los dejemos ser niños?, la infancia dura tan poco, que me parece super injusto que les exijamos tanto, que adelantemos su crecimiento, lo único que no va a regresar es su niñez, a menos que sean tan felices que un niño quede viviendo siempre en su interior, y cuándo sean adultos puedan recurrir siempre a su niño interno para ver la vida con esa enorme sabiduría y esa gran sencillez con la que la veían de pequeños y puedan salir delante de las adversidades de la vida como si fuera un juego.

Si algo vale la pena en la vida es tener un niño cerca y es una gran responsabilidad, hay que educarlo y cuidarlo pero sobre todo hay que hacerlo feliz, y amarlo, porque cada niño es un futuro adulto que llevara su vida y será como nosotros le dijimos que sería, amara con la intensidad que nosotros lo amamos, responderá con la confianza que le infundimos, ser reirá con la fuerza del amor con que creció y será padre o madre, amigo, pareja, compañero.

Pensemos en eso cada día, todo el tiempo, esa es nuestra responsabiliad y nuestra mejor aportación a la sociedad.

Muchas gracias por leerme y tenerme paciencia, nos leemos si Dios quiere la próxima semana, y mientras busquemos a nuestro niño que está allí en algún lado esperando salir a jugar.

Bárbara Lejtik
Barlejtik en Twitter.

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